¿Qué es Club Cóndor?

El Club Cóndor es una respuesta a la preocupación de los padres por la formación de sus hijos. Es un Club juvenil de actividades extraescolares y de tiempo libre, complementario a la familia y al colegio, donde se ayuda a los chicos a ocupar bien el tiempo después de clase, o del fin de semana, o de una parte de las vacaciones, formándose haciendo buenos amigos y aprendiendo cosas interesantes.
Por supuesto —al igual que en el colegio—, no se trata de abandonar la educación del hijo en los preceptores del Club Cóndor: esa tarea sigue siendo plena responsabilidad de los padres.
El Club Cóndor cuenta con objetivos formativos precisos, con los que busca prestar a los padres una ayuda para que lleven a cabo su misión formadora. Hay un plan formativo, adaptado a las circunstancias de quienes acuden por aquí, y hay también una serie de medios para el desarrollo de ese proyecto. Tanto en cada una de las actividades ordinarias o extraordinarias, como en las sesiones específicas de formación —charlas—, o en las conversaciones personales con el preceptor o el sacerdote y, en general, en todo el ambiente del Club, se busca fomentar el ejercicio y el crecimiento en las virtudes humanas y la mejora del carácter: laboriosidad, compañerismo, constancia, lealtad, amistad, sinceridad, responsabilidad, generosidad, honradez, solidaridad, reciedumbre, orden, optimismo, etc.

 

 

 

¿Qué se hace en Club Cóndor?

El estudio es la actividad central del Club Cóndor, pues los hábitos de estudio y de trabajo personal resultan decisivos en la formación de los chicos. En torno al estudio se configura el bloque principal de la programación de actividades.
Hay también otras actividades relacionadas con la cultura o con los trabajos escolares: cine, visitas, fomento de la lectura, etc.; en todas ellas se busca promover el interés de los chicos por el saber y la cultura en un contexto atractivo, de acuerdo con su edad.
Otro conjunto amplio de actividades tiene un carácter más de entretenimiento —armado de maquetas, juegos de mesa, de destreza, campamentos, competencias, etc—, aunque no se deja de buscar en ellas ese ejercicio de las virtudes humanas de las que hablábamos antes.
Hay también actividades deportivas, que favorecen el desarrollo físico de los chicos y que, con un adecuado enfoque, ofrecen también un interesante componente formativo: compañerismo, trabajo en equipo, constancia, afán de superación, etc.
Cada uno de los chicos del Club tiene asignado un preceptor que, en contacto con los padres y colaborando directamente con ellos, se encarga de ayudar personalmente a cada chico para que aproveche bien las actividades y los medios que el Club pone a su alcance, con el objetivo de lograr que le sirvan lo más posible para su mejora personal.